Lo mejor del 2011 porque yo lo digo y punto: Cine.

El monóculo y el bigote me harán parecer una persona con criterio a la que hacer caso.

Listas con los mejores del año. Una de esas plagas que se extienden a lo largo y ancho de internet como el olor a pedo de fabada en un ascensor para cuatro personas. Listas en las que, bloggers, pseudo-bloggers -como denominan los que van de serios y profesionales a los que molan de verdad- y anónimos con mucho tiempo libre -hola, encantado- muestran con mayor o menor acierto lo que ha atesorado más calidad a lo largo de los últimos 365 días.

Los hay que van de objetivos y analíticos cagándola de verde, y otros simplemente comunican lo que más les ha estimulado subjetivamente -para mi, los más válidos de todos los artículos del estilo-; la cosa es que nadie se queda fuera de publicar algo así en sus webs/blogs/loquesean, y yo no iba a ser menos, así que empiezo con el cine, que para algo estoy graduado en ello y se de lo que hablo -juas-.

Al turrón.

¡Namber guan!

No pienso hacer una introducción hablando de lo bueno que ha sido el año y la de productos válidos que hemos encontrado para después decir con contundencia esa verdad absoluta que es que Drive es lo puto mejor que ha parido 2011 cinematográficamente, y, perdonad si os lo digo, si no lo veis estáis ciegos como topos, un gato de escayola, una zapatilla vendada o el mismísimo Ray Charles.

Nicolas Winding Refn ha ejecutado una puñetera oda a los años 80. El dominio de la estética de el danés que mola -el otro es Lars Von Trier, claro- es impresionante; esos encuadres, esa puesta en escena, esa dirección de arte -la careta de goma, ¡la puñetera careta de goma!-, esa dirección de fotografía que consigue que cada plano sea un puñetero cuadro cuasi perfecto, y sobre todo ese casting con un Ryan Gosling que desde mi heterosexualidad más convencida me pone bruto inconscientemente, con Carey Mulligan siendo lo único que sabe ser -adorable-, con el padre de Malcom desatado después de traficar con anfetas, con Oscar Isaac -que me parece un descubrimiento acojonante después de haberle visto de chuloputas proxeneta en Sucker Punch- y con el puto RON PERLMAN -“Si sale Ron Perlman mola”. Es uno de los básicos que nos han enseñado en la carrera-.

Y si nos ponemos a hablar de la banda sonora -que visto lo visto en las redes sociales que frecuento está causando estragos- ya no paramos. Esos sintetizadores de hace tres décadas hacen que profiera amor a través de todos mis poros y esfínteres -que fino soy cuando quiero-.

Drive es toda una experiencia, una historia muy sencilla -mucho- que Winding Refn consigue hacer algo grande gracias a una narrativa precisa y un ritmo que sube y baja cuando lo pide la historia, de manera muy orgánica y haciéndonos sentir como cuando conducimos por una carretera de montaña con tramos llenos de curvas, complicados y frenéticos y alguna recta larga y pausada con cambios de rasante que nos hace sentir esa sensación de vacío en el estómago. 

Corre al cine y ve a verla, necio. Y si te la descargas Ron Perlman irá a tu casa y te dará por el culo obligándote a mirarle a la cara a través de un espejo.

Menciones honoríficas.

En las menciones honoríficas voy a situar a dos cintas que, al igual que Drive, vi en el festival de Sitges de este año -bendito seas, Angel Sala- y me dejaron encantadísimo por dos motivos muy diferentes.

Primera dama de honor:

La primera es Red State, de mi amado mentor y uno de mis muchos padres -es lo que tiene haberse criado delante de una pantalla-, Kevin Smith.

Cuando se anunció el proyecto no estuve muy seguro de si Smith iba a saber desenvolverse en un tono tan delicado como el del thriller, en el que un desliz puede cargarse la película convirtiéndola en una comedia disparatada a lo hermanos Zucker, pero el gordinflón lo ha bordado. La película oscila entre un American Gothic al uso -con familia demenciada incluída, lamentablemente inspirada en los fundamentalistas de la iglesia Baptista de Westboro- y un thriller con tintes policiacos que posee todos los elementos que necesitamos para estar en tensión durante la escasa hora y media que dura; una planificación eficaz, un trabajo de cámara e iluminación que nos vapulea constantemente y, sobre todo, unas interpretaciones por parte de -especialmente- Michael Parks escalofriante en su interpretación del lider de la secta Abin Cooper, y John Goodman, que ha debido hacer la dieta Dukan o algo así.

La película además tiene unas dosis de acción que yo, personalmente, no esperaba y que están muy bien ejecutadas, y ese toque de Kevin Smith con una larga conversación a modo de epílogo en los que son, sin duda los momentos más brillantes y satisfactorios de la cinta ganadora del premio a mejor película en el festival de Sitges 2011. Por algo será.

Segunda dama de honor:

Y, para terminar, la película que me ha hecho volver a creer en el cine de acción -género que murió con Mentiras Arriesgadas-. La película que consiguió levantar al cine Retiro durante la proyección junto a gritos de “mátalo”, “cárgate a ese hijo de puta”, “dale, dale” y “toma”. Esta película es la Indonesia “Serbuan Maut”, que se ha traducido como “The Raid” y que, que yo sepa, sigue sin distribución prevista en nuestro país -luego que nos bajamos cosas-.

The Raid puede ser la película más vigorizante, con más testosterona y más satisfactoria que he visto en 2011 -y puede que en años anteriores igual-. No tiene ningún tipo de pretensión, tan sólo meter a un grupo de swats en un edificio gigantesco reinado por la mafia local para ofrecernos dos horas de las mejores coreografías de artes marciales vistas en muchos años, las hostias más contundentes que se hayan visto en una sala de cine -ese sonido junto a los planos detalles hacen que creas que te han atizado a ti un directo en el tabique- y los tiroteos más espectaculares que recordéis -me río de la sala de las columnas de mi adorada Matrix-.

Malos malísimos, buenos buenísimos, sangre, plomo, llaves, huesos rotos, y la banda sonora de uno de los componentes de Linkin Park -al final van a servir para algo estos tipejos- para una película divertida a más no poder, bruta y que podría ser una versión pasada de vueltas y mucho más salvaje de Jungla de Cristal -y que diga yo esto tiene mérito, que La Jungla puede ser mi película favorita del mundo mundial-.

Y con esto, cierro mis mejores del 2011, no sin antes comentar que lo mejor que me ha pasado cinematográficamente este año ha sido ver precisamente Jungla de Cristal en el cine Urgel de Barcelona con otras 1800 personas gracias al Phenomena y a mi adorado Nacho Cerdá -gran cineasta, mejor profesor-.

¡Mañana más y mejor con videojuegos!

¡A compartir se ha dicho!


Comments
One Response to “Lo mejor del 2011 porque yo lo digo y punto: Cine.”
  1. Lokkie dice:

    pues si,ron perlman mola,y la de red state tenia ganas de verla desde hace ya,asi que a ver si consigo estar de humor algun dia y ponerme a ello xD

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